Abbildungen der Seite
PDF

con toda submission y fundada en tanta razon y assegurando tanto a su Sd. de nuestra voluntad y la respuesta tan seca y fria, dada por su parte despues de haberla tanto diferido, no embargante la ansiedad y dificultad en que estaban las cosas, como el mesmo breve de su Sa. lo toca: y asi le diximos en respuesta de todo lo de arriba, primeramente quanto al revocar de la gente, que nos holgabamos no poco dello, y que como le habiamos antes dicho que, pues hacia mucho daño y ningun servicio, tuvieramos por bien que fueran ya en Italia, pero que a las causas que se alegaban porque se revocaba no queriamos responder porque eran frasquerias puras; quanto a la congratulacion, que por ella besabamos el pie de su sd., pero que no creiamos lo que se añadia que se realegraba del prospero succeso, y que quanto mas iba el tiempo adelante mas nos confirmabamos en creer que fuese verdad lo que antes se habia sabido de la intencion y inclinacion de su sd. y lo que se decia, que su fin habia sido embaraçarnos en lo que estabamos y dexarnos en ello con sus fines desseños y platicas, y que no dexabamos de acordarnos de lo que se dezia en Italia, que a moços se escusaba que tomasen el mal frances pero que a viejos no; – y aunque el nuncio interrompiendo la platica dixo que se le hablaba de cosa que le era nueva y de que hasta aqui no habia entendido nada, proseguimos nuestro proposito diciendo que con todo no debia sino ser mal viejo y de naturaleza inclinada alli desde moço — y esto de manera que el pudo entender porque se decia, aunque lo disimulaba – pero que aunque pesasse a su Sa. y a otros sperabamos con la ayuda de nuestro Señor, aun sin la de su Sa, guiar esta empresa a buen camino, y que lo que habia añadido de las misas y procesiones que eran buenas obras, pero que estas no bastaban para lo a que su Sa. era obligado; y quanto a lo de la queja y sentimiento que mostraba por la dilacion de la audiencia, que ninguno sabia mejor que el dicho nuncio en quan razonables causas se habia fundado, pues despues de las ocupaciones tan grandes los dolores de la gota en lugar de descanso lo habian estorbado, y a a comparacion que hacia su Sd. de que con todos sus años no dexaba de dar continuamente audiencia, que bien se sabia que no tractaba otro negocio que de alargar su vida y mirar por el provecho de su casa, cegandose en ello y por aquel fin trayendo caminos errados, y que tambien sabiamos por cierto que el dicho nuncio no debia traer otra cosa que palabras sin substancia, y que para lo que se tractaba otra cosa era menester, y que por decir la verdad, si supieramos que se oviera de meter el nuncio en lo que havia dicho, que por evitar de entrar en lo que haviamos sido forçado de decir, haviendo tantas causas para ello, hubieramos aun diferido mas la audiencia; y quanto a la otra parte de confiar su sd. que hariamos oficio de principe catholico, pero que se quexaba que en los tractados no se hubiese hecho mencion de su Sd, les respondimos que adrede se habia dejado por ser su nombre tan odioso y no solo en esta Germania, mas aun en muchas otras partes de la christiandad por sus malas obras, y que no podia la espresion aprovechar en alguna cosa sino dañar y mucho, tanto mas por no caer en otro semejante embaraço, como ha dado la publicacion de los articulos con los Suyços, que por lo que se ha visto despues se puede tener por cierto que fue hecho con grande malicia y para el fin arriba dicho, con lo que se havia entendido de los discursos y palabras que en el principio desta empresa su Sa. h&bia dicho; y quanto al oficio de principe catholico, que sperabamos cumplir mucho mejor con el y todo lo a que nuestra dignidad nos obligava, que no hacia su Sd. a la suya con los fines que tiene y haciendo lo que hace, y que esperabamos aun que lo diriamos algun dia a su gd. faz a faz, y que no embargante que negaba de pasar mas adelante en lo de la ayuda, que sperabamos de traer la empresa a tal termino que Dios seria servido, cumpliendo con lo que debemos y nos obliga nuestra dignidad, y tan adelante que quiça pesaria a otros; y queriendo el nuncio replicar sobresto, le dexamos con decirle que ya era tiempo de oir la missa.

No nos parecio responder particularmente a las causas alegadas por el nuncio por las quales su Sd. revocaba su gente, señaladamente a lo que se tocaba por no dejar perder la que quedaba, habiendo acaecido todo el mal y desorden por causa de su ga, por haver dexado de proveer la gente a sus tiempos de sus pagas, aunque eran tan pequeñas que no bastaban para que los soldados se pudieran mantener, y por esto han sido forçados de hacer infinitos daños y padescer por falta de provision, demas que ha hecho poco o ningun provecho el ayuda de los

200 mil escudos, porque habiendo hecho fundamento dellos para la paga del ejercito y no se habiendo cumplido sino muy tarde y en diversas veces no estuvo la orden de lo que habiamos proveido, recreciéndonos dello infinito interese, allende que aun hasta agora estan por cobrar al pie de 6 mil escudos que quedaron de resta para el cumplimiento de toda la suma. Y quanto a la audiencia de que se quejo el nuncio, el la pidio en tiempo que nos hallavamos embaraçado para hazer el alojamiento que forço a hazer retirar los enemigos, y despues nunca se vió el nuncio, hasta que la gota nos apretó de manera que la escusa era demasiadamente bastante.

El dicho Alexandro Vitello nos habló luego otra vez justificando al cardenal Fernes y assegurandonos mucho de su afection y de la buena obra que habia hecho en lo que habia podido; a lo qual le respondimos que si el habia hecho tan buen oficio como decia que quisieramos que tuviera mas credito con su abuelo. y que asi no podiamos juzgar la voluntad sino por las obras, concluyendo al fin que como su abuelo lo hiciese con nos, asi lo hariamos con el cardenal y los suyos durante su vida y despues della.

Despues desto el dicho nuncio ha hablado a Granvela, diciendo que el no podia dejar de avisar a su Sd de lo substancial de lo que habia pasado, pero que seria dejando a parte lo que le pareciese que podia exasperar las cosas y no aprovechar; sobre lo qual le ha dicho Granvela lo que convenia para que asi lo hiciese; y a lo que el querria justificar a su Sd. con decir que habia ayudado muy bien a esta empresa, y que lo que su Sa habia respondido sobrel cargo de don Juan, que no era para no tener voluntad a ello ni lo dexaba su Sd. por respecto del frances, sino para poder respirar del gasto pasado y entretanto platicar la paz con francia, el dicho Granvela le respondio, diciendo ser como de suyo por no havernos el hablado sobre lo arriba contenido, que no solamente nos, mas todos en general que entendian el cargo de Juan de Mendoza y las sobradas razones dello con tanta submission y seguridad de nuestra voluntad, se espantaban de haber tanto diferido la respuesta y hacerla asi seca sin respectar la necesidad y riesgo en que estaban las cosas de aca y lo que habemos trabajado, declarandole que la dicha respuesta comprobaba y hacia verdadero todo lo que se habia entendido de muchos dias asi por la via de Italia como de francia quel papa havia prometido y asegurado de no pasar mas adelante a la asistencia desta empresa, y que quanto al gasto hecho por su Sd. claro era a todos que habia sido de manera que habia poco aprovechado, quanto mas que no era tanto que por esto su gå.' sé pudiese escusar con decir que no puede mas, siendo notorio el contrario, se sabia que con esta ocasion havia habido mucho mas que gastado, y quanto a lo de la color de dexar de hacerlo o diferirlo por la ocasion de la paz, que esto tenia poco fundamento ny havia porque el rey de francia dexase de tractar de la dicha paz por ello, pues se sabia muy bien nuestra intencion y voluntad que teniamos a la dicha paz, por lo que se habia dicho al cardenal Fernes, ni que tampoco havia en que tener sobresto la neutralidad de que tantas veces hablaba su sd, con la obligacion que tiene a esta empresa con tantos respectos que en esto ay, y señaladamente haviendose puesto en ella con las instancias que habia hecho su ga, con muchas promesas hechas por su parte y los suyos.

Y con esto el nuncio se fue por entonces y nos mandamos a Granvela que enviase a llamar al dicho Gerone para que le respondiese sobre esta platica de la paz, como lo hizo, diciendole en substancia: que despues de bien mirado y pensado sobre lo que ha pasado entre nos y los dichos nuncio y Gerone sobre lo de la paz no se veya que pudiesemos declarar mas de lo arriba dicho, pues se sabia muy bien nuestra intencion, que es de guardar la paz con francia y estrecharla siempre que se ofrecieren medios. convenibles y que estando las cosas en los terminos que estan no veiamos para que enviar sobrello personas a su Sd., pues yendo vos alla a residir por nuestro embajador podriades entender si havria cosa de mas fundamento, y avisandonos dello mirarse aca lo que mas conviniese.

Y habiendoseles dado la dicha respuesta, el Gerone juntamente con el nuncio nos enviaron a pedir audiencia a los 7 del presente por la mañana, lo qual se la ofrescimos para la tarde; y el dicho Gerone començo primero diciendonos que el habia oido la respuesta que le habiamos mandado dar sobre lo que tocaba a su cargo que era lo de la paz, y que confiaba que por nuestra parte no se dexaria de hacer todo lo que se pudiese pou mas estrecharla como cosa tan necesaria para el bien de la christiandad, ofreciendo que haria todo buen officio. Y nos

le respondimos lo mismo que arriba, repitiendole la intencion y deseo que teniamos de conservar la paz y verdadera amistad con francia, y que siempre que havia oportunidad y medios para mas estrecharla que por nuestra parte no faltaria de venir en todo lo que fuese honesto, y que vos, pues habiades de residir alli, nos dariades aviso de lo que en esto mas se ofreciese; y replicandonos a esto que assi se debia de sperar de quien con tanta justification procedia en todas las cosas, el nuncio comencó a hablarnos, diciendo que el dia de nuestra señora no le habiamos dado lugar a que pudiese responder enteramente a algunas de las cosas que le habiamos dicho, y que si entonces se le daba lo haria; y habiendole respondido que le oiriamos de buena gana, entró con lo que en la audiencia pasada le haviamos tocado del mal frances, con decir que despues habia pensado porque lo haviamos apuntado, certificandonos que su ga tenia a nos y a nuestras cosas tan buena voluntad y amor que nunca havia hecho ni dado causa para que nos le tuviesemos en semejante opinion, y que su intencion nunca havia sido otra sino de guardar la neutralidad por parecerle que era lo que mas convenia por lo que tocaba a su dignidad, ayudandonos siempre como lo haviamos podido ver por lo pasado, y que no diesemos credito de ligero a sinistras informaciones y personas que procuraban poner sombra entre su Sd. y nos, alargandose en esto con algunas razones ordinarias y particularidades traidas a este proposito. A lo qual todo le respondimos, que con ocasion desta neutralidad de que su Sd. tanto se preciaba no podra negarnos cuanta más cuenta habia tenido de complacer al rey de francia que a nos, asi en cosas mayores como menores, y que las nuestras eran tan justificadas que no deciamos a su sa, pero que a cada uno podiamos hacer juez dellas; diciendolo a proposito de havernoslo tocado al principio de la platica hablando de la neutralidad, y que quanto a lo que decia de lo pasado, que eso era lo que nos tanto nos quéxabamos, pues entre otras cosas podia su Sd. acordarse que habiendonos el rey de francia rompido la guerra despues de la tregua de Niça, hecha con la auctoridad y presencia de su ga, nunca habia querido salir de aquella su neutralidad, habiendo tanta razon de asistirnos, como habia quedado, junto con otras demostraciones que en aquel tiempo se usaron de su parte muy fuera

« ZurückWeiter »