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habiendo su Sa. entendido la muerte del rey de Ingalaterra le habia parecido muy oportuno tiempo para la reduccion de aquel reyno a nuestra sancta fee catholica, y que por no dejar pasar una tal coyuntura determinaba de requerir y pedir ayuda para ello a todos los principes cristianos y designaba de creer legados para este efecto, uno para nos y otro para el rey de francia y otro para el reyno de Escocia, exortandonos mucho a que no dejasemos pasar una tal ocasion; a que Nos le respondimos que no sabiamos aun muy enteramente los terminos en que quedaban las cosas de aquel reyno despues de la muerte del rey viejo, sino solamente se entendia que habian excluydo del consejo secreto a los obispos, aun a los que estaban apasionados en la opinion del rey, y que habiamos enviado a Mr. de Chantonay à visitar al nuevo rey y que con su vuelta se podria por ventura haber mas informacion de lo que alli pasaba y que segun se entendiesen los andamientos asi sabriamos hacer lo que eramos obligado y el buen oficio que en todo acostumbrabamos.

El tercero y ultimo punto fue decirnos que en lo que solicitaba Don Francisco de Toledo no habia podido su Sd. tomar hasta entonces resolucion por ser cosa nueva y de que no era muy bien informado, temiendo que seria de consecuencia para Francia, demas de estar el eclesiastico de España tan cargado, y que esto de la plata y fabrica subiria por lo menos de tres millones arriba, demas que por estar ya señalada sobrello la recompensa de los vasallos de los monasterios seria esta muy gran sobrecarga, con otras particularidades en esta conformidad; a lo qual le respondimos que no dubdabamos que su Sa. creya que lo que deste expediente se sacase seria del valor de los tres millones que decia y que pluguiera a Dios que fuera asi, porque vernia bien a proposito para esta empresa, pues no se podia emplear en cosa mejor, no dejandole de tocar en lo de la consecuencia de Francia que sin ella lo habian usado en aquel reyno artas vezes, demas de ser cosa que los obispos tenian poder para ello para cosa tan pia y necesaria, y que quanto a lo que decia que desto mismo se habian de sacar los 400 mil escudos, que no era tal nuestra intencion sino que a los que hubiesen contribuido en esto se les descontase la parte que asi se hubiese cobrado cumpliendolo a la mitad, pero que lo que

sospechabamos no era sino que sobraria tan poco que muchas veces habiamos propuesto de no entrar en ello ni pedirlo; y replicando el dicho nuncio que su Sd. al fin habia siempre hecho y haria todo lo que en si fuere, le dijimos que muy bien se habia visto lo que por lo pasado habia hecho y hacia y que de lo que se haria no se veya aun la muestra, y con esto se acabo por aquella vez la platica.

Despues a los 11 deste nos tornó a pedir audiencia y dixo, como habia sido avisado que su Sd. habia hecho election de los dos legados, y que el de Inglaterra era reservado in pectore, y que esperaba en Dios que pues en lo de la reduction deste reyno podriamos ganar tanta honra como en esta jornada de Alemania, pues era la misma causa, que no dexariamos pasar la ocasion; y atajandole nos si pensaba su Sd. que con la fuerça de las armas se habia de tractar lo de Inglaterra, y respondiendo que el no sabia en ello la mente de su Sd, pero que pensaba que aquella holgaria pudiendose hacer sin la fuerça ni ruido, le dijimos que no faltariamos de hazer con Inglaterra el oficio que se puede pedir de principe Christiano, pero que en tomar las armas no solo no las tomariamos para contra este rey por su Sd. pero ni contra el mas mal hombre que oy vive, pues vemos sus andamientos y que haviendo metido nos en esta empresa y persuadido a ella nos dejaba assi en tal tiempo, pero que nos sperabamos en Dios que el que nos habia dado tan buen principio nos ayudaria a salir con ello. A lo qual aunque el dicho nuncio respondio lo mismo que arriba qué su Sd. haria y acontesceria, le tornamos a decir que se veya muy bien lo que hacia por mas que era solicitado y que nos remitiamos al efecto. Luego tornó a entrar otra vez en lo de la comision de Don Francisco de Toledo, diciendo que su Sd. no habia podido por entonces hacer mas en ella hasta ver como iba la cosa en lo de los 300 mil escudos que se habian concedido en lugar de los 500 mil del vasallaje de los monasterios, – lo qual no pudimos entender si lo dijo assi por hierro o si quieren tornar atras de los 400 mil que nos tienen ofrecidos — y prosiguendo su platica y ponderandola con que alla habian añadido Don Francisco de Toledo y Don Juan de Vega que quando su Sd. no concediese lo de la plata y fabricas que nos estabamos determinado de tomarlo, le respondimos que era verdad que nos lo habiamos asi escripto y dado por instruccion a Don Francisco de Toledo; . y tornando el nuncio a decir que ternia por cierto que por ser cosa de mal exemplo, siendo nos tan catholico principe, no era de creer que hariamos semejante cosa sin autoridad apostolica, se le dijo que nuestra demanda tan justa y que tan absolutamente se nos habia negado sin tener respecto a la ocasion y necesidad tan grande que habia para concedernosla era de manera qu su Sd. podra tener por muy cierto que si la cosa llegaba a la mitad de la suma de lo que aquella lo habia estimado, habiendo dicho que se sacarian tres millones, que nos lo cobrariamos sin sperar mas assensu de su Sd, pues lo podiamos muy bien hacer y los reyes catholicos, mas catholicos que su Sa., pues no era sancto, habian hecho lo mismo con madura discusion y consejo y por guerra contra Portugal, tanto mas en esta habiendose de emplear contra herejes; y tocando el en que . no pensasemos que lo podiamos hacer con buena conciencia, le respondimos que si podiamos, y con arta mejor que ni la de su Sa guardando en este tiempo los dineros en el arca para engrandescer su casa y que el papa Clemente aunque no le teniamos todos par bueno, hacia al cabo buenas obras, y que de su sa. se veia bien quales eran, y que por lo de arriba no dexariamos de ser muy buen christiano, pues habiamos arto acatado y respectado en esto a su Sa, y que de aqui adelante pensabamos acatar a San Pedro, pero no al papa Paulo, pues asi iban las cosas, y no podiamos dejar de maravillarnos de la hermosa escusa que agora habia hallado para escusarse de no hacer nada en lo de la comission de Don Francisco con decir que no lo teniamos ya mas menester, como si todo lo de aca estuviera acabado; a lo qual habiendo replicado el nuncio que su Sd. no lo entendia asi, sino que facilmente se acabaria lo que quedaba, pues nos hallabamos tan prospero, le respondimos que a Dios gracias era verdad que lo estabamos, aunque pesaba al papa y no lo tomaba de buena gana, pero que asi impedido como nos veia, un braço gotoso y el otro sangrado, speraba- • mos de ir a acabar lo que quedaba, y que pues su Sd. no nos daba otra ayuda ni asistencia, que si se venia a la jornada hariamos cuenta de meter al nuncio y al legado que venia a la primera hilera porque diesen ejemplo a los otros y se viese el efecto que harian con sus benedicciones – a que no respondió.

Y queriendose ya despedir de nos añadio que su Sd. entendia a apaciguar las cosas de Petillano pero que el hijo estaba recio con esperança de nuestro favor, rogandonos de parte de su Sd. que no diesemos lugar a que las cosas se alterasen mas de lo que estaban. A que le respondimos que lo que habiamos. pasado con el hijo del conde no era mas de que habiendo aqui servido con la gente de su Sa.. le dijimos al tiempo de su partida que nos acordariamos de sus servicios en lo que se ofreciese sin decir que queriamos ni pensabamos hacer mas o menos en su negocio dexandole irresoluto sin aclarar si le favoresceriamos o no.

Y no sin causa quisimos usar en esta platica de mas rigor que las otras veces por desmentir lo que en Roma se publicaba que ya habiamos ablandado y afloxado del sentimiento que antes mostrabamos y tambien para ver si podria aprovechar para otras cosas; y lo que dijimos arriba que si lo de la plata y fabricas montaba la mitad de lo que su Sa. lo estimaba, que seria millon y medio, no sperariamos consentimiento suyo para tomarlo fue necessario tocallo por aquellos terminos, porque no lo poniendo en execucion piensen que lo ayamos dexado por no llegar a aquella suma y no por no haber dado para ello el papa su consentimiento.

De lo cual todo nos ha parescido advertiros asi particularmente para que tengais entendido lo que ha pasado y os goberneis conforme a ello hablandoos su Sa, teniendo siempre fin, como os lo scribimos en la precedente, a mirar si por esta via y mostrar poca satisfaccion de lo de hasta aqui sera mejor camino para atraer a ese hombre y reducirle a la razon.

(Leg. 644. fol. 83.)

13. Carl an Don Francisco de Toledo, seinen Gesandten am Con

zile. Eger, II. April 1547.

Der Kaiser theilt demselben die Aufträge an den Gesandten in Rom mit, der bei dem Papste gegen die Translation des Conziles Vorstellungen erheben solle (vgl. die folgende Depesche) und fährt dann fort:

..... Y que quando hechas todas estas diligencias y las que mas vera convenir no bastare para que su Sa. venga en lo que se le pide y es tan justo por todos respectos, le de a

entender espresamente que no se podra dexar de venir a hazer publica protestacion en forma; y porque habiendose de hazer converna que se haga con gran fundamento y con razones juridicas y la modestia y templanza condecente y ay se terna mas lumbre de la manera y orden que habra de llevar, sera bien y converna que haciendo juntar los perlados y letrados que ay se hallan, se mire entre todos de hacer y formar un acto de protestacion que hable de nuestra parte, fundandole sobre las ra- * zones arriba dichas — conviene a saber: ser llamado el concilio en Trento principalmente sobre las cosas de la Germania, como se habia pedido por los estados della — que para la translacion que se hizo tan subita nunca huvo causa como se ha despues manifestado que la hicieron los legados sin sabiduria de su Sa., como el claramente lo ha confesado, ny sin comunicallo ni consultallo con nadie, y que ya que se hizo fue en Italia ya lugar menos conveniente por la libertad que todos deben tener en el concilio, añadiendo sobresto y no saliendo desta sustancia lo que alla mejor parescera para mas justificacion del protesto, fundandolo por razones juridicas sin entrar en ningun punto que pueda tener sabor ni olor de scisma ni en que el concilio y autoridad del quede con los perlados y las otras personas que ay estan y quedaron, porque no hay necesidad ni conviene tocar por agora en este punto como de ay han querido algunos apuntar. . . . . . . . . . . . . · · · · · ·

Y porque en este medio que se acaba de ver la intencion resoluta de su Sd. no conviene que los perlados y las otras personas que ay han quedado hagan mudança, hablarles eys a todos de nuestra parte agradesciendoles la buena voluntad que general y particularmente han mostrado por lo que toca al servicio de Dios y nuestro, y encargarles eys que en ninguna manera se muevan por agora de ay como les esta escripto hasta tanto que se les de orden de lo que deven hazer y que en caso que fueren llamados para Boloña escusen con las mismas: razones que arriba se tocan y si hubiere censuras usen del remedio que antes desto en la carta precedente escripta a los comisarios se escrivio como mejor parecera.

Y porque siendo esta materia de la qualidad e importancia que es y de que ay estareys todos tan instructos, holgaremos

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