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de la grande qualidad e importancia que es y con la prudencia dexteridad y secreto que convenga mireis de encaminar y enderesçar esta negociacion, inquirir y prevenir lo mas que se pudiere para saber la persona destas que verisimilmente tenga mas seguito y aparencia de ser elegido a esta dignidad, rechazando las otras que no convienen, guiandoos en todo con el miramiento que conviene señaladamente en lo que toca al cardenal Fernes y teniendo advertencia a lo que vos mismo apuntais de sus qualidades y poco estomago, con lo demas que advertis de la inclinacion de Sancta Flor a Salviatis, y que es de creer piadosamente que muchos que agora muestran depender del uno y del otro respectivamente muriendo el abuelo se mostraran de otra voluntad, y porque entre los cardenales aficionados nuestros havra algunos de quien se pueda tener luz de lo que en esto converna, informaroseys dellos con el secreto que converna de lo que en esto les parescera, y si Cortes es persona de govierno.

Y porque de la persona del cardenal Carpi demas de haberse mostrado servidor y aficionado nuestro se ha tenido siempre muy buena relacion de su persona exemplo valor y virtud y por ser de los que aspiran al pontificado y tienen aparencia para ello, mirareis si lleva camino para segun la ocasion y la parte que entonces terna ayudarle como mas vereis convenir, dandonos aviso de lo que en esto os parecera y de lo demas que continuamente succedera, para que de aca se corresponda y seis advertido de lo que nos ocurrira.

(Leg. 644. fol. 101.)

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Despues de llegado de la caça el legado Sfondrato nos pidio audiencia y se la dimos a los 2 desde, y el principio de su platica fue sobre nuestra salud congratulandose della y que la caça y ayre del campo nos habia hecho mucho provecho para cobrar color y fuerças; y luego entró doliendose de su desgracia, a la qual atribuya que su venida huviese sido en tiempo de tantos descontentos y turbulencias para no poder hacer lo que deseaba, alargandose en esta conformidad; a lo qual y lo de arriba le respondimos con las palabras generales que nos parecieron a proposito.

Hecha esta prefacion nos habló sobre lo de Plazencia, diciendolo en tres puntos: el 1. lo que tocaba a nuestra rectitud bondad y lo que todos juzgarian deste suceso, teniendonos por principe tan justo y catolico, de quien no se podria creer que hubiesemos sabido nada, pero que de Don Hernando, haviendo un dia antes hecho preparaciones en Pavia, Cremona y otras partes circumvecinas, con otros indicios quasi se tenia por publico que havia intervenido y tenido inteligencia del tractado, pero que de lo que nos hiciesemos se conosceria si havia razon de sentimiento de la parte de su Sd. o no, apretando por la brevedad y dando a entender que no se haciendo con su Sd. lo que era razon temia que se siguiesen inconvenientes y alteraciones.

El 20. punto fue hablar de la aficion que siempre nos habia tenido el duque Otavio y lo que ha servido, con la cuenta y respecto que es razon que tengamos por el parentado y lo que toca a Madama que tenia dos hijos del, y que por mala satisfaccion que haya havido entre su Sd. y nos nunca ha dexado de seguirnos y de poner la vida y hacienda en nuestro servicio, y que quando no se quisiesse mirar al dever ni otros respectos, devria bastar esto para hacer con el señaladamente en esto de Plasencia la demonstracion que convenia. — El 3. punto, lo que tocaba a su Sd. y el respecto que se le debia tener y que, aunque era verdad que el dicho legato confesaba la poca confiança que su Sd tenia de nos, siempre se habia visto el respecto y estima en que habia tenido a nuestra persona como a tan buen hijo y principe tan catolico, trayendo a este proposito lo que su Sd. habia hecho siempre por nos y lo que habia gastado y ayudado en todas las ocurencias, señaladamente en la pasada de Alemania donde havia gastado 600 mil escudos, entrando de aqui en algunos negocios generales, pero que no queria su Sa. mezclar este de Plazencia con ellos; con que acabó su platica, apretando por la restitucion y concluyendo que quanto mas presto se hiciese conoceria todo el mundo lo que se esperaba de nuestra justificacion y bondad.

A lo qual todo le respondimos sin entrar en lo que tocaba a nuestra persona, las actiones de la qual dexabamos juzgar a todo el mundo, que a Don Fernando de Gonzaga habiamos siempre tenido y teniamos por hombre de verdad, y assi no podiamos dejar de darle credito en todo lo que cerca desto nos habia scripto, segun que el dicho cardenal vio por sus cartas, pero que si Don Fernando nos consultara no fueramos de parescer que entrara en Plasencia ni la acceptara, aunque siempre pensabamos lo havia hecho con buen fundamento y con haber mirado lo que convenia, y que por la sombra que luego se pudiera tener de que Franceses o otros no entrasen en Plasencia estando divisa y de la manera que estaba y el inconveniente que pudiera causar a las cosas del estado de Milan, cuya conservacion y defension esta a cargo del dicho Don Fernando, pensando lo uno y lo otro nos parescia que si nos hallaremos en su lugar hubieramos hecho lo mismo por evitar el inconveniente que se pudiera seguir si cayera en otras manos, pero que como acabamos de llegar de la caça y no habiamos enteramente oido al Gazin, aun estabamos nuevo en ello, y nos informariamos mas adelante; – y de aqui venimos a lo del duque Ottavio diciendo que por cierto nos le amabamos y teniamos el respecto que a hijo y nos habiamos hallado siempre y hallabamos muy bien satisfecho de su persona, y asi nos habia gravemente desplacido de la muerte del duque Pero Luys su padre y aun de que Don Fernando huviese entrado en Plasencia, pero que ya esto estaba hecho y habiamos dicho muchas veces que en las cosas que particularmente se tractasen entre su Sd. y nos no haciendo aquella lo que convenia no habiamos de tener respecto no solamente al dicho duque y sus hijos, pero ni aun a nuestra propria hija; y que quanto a lo que su Sd. encarecia que habia hecho por nos, que ya todo el mundo sabia lo que nos tambien haviamos hecho y correspondido en beneficio de su casa y respecto que habiamos tenido a su autoridad y de la sancta silla, mas que ningun otro principe christiano, con lo que su Sd. se habia valido y aprovechado de nuestros reynos, estados y señorios, y que aunque era verdad que nos habia ayudado para la empresa de Alemania, que aquello y muy mucho mas, como era notorio, se habia espendido y gastado en beneficio della, y que todo el mundo sabia, como su Sd. nos habia dejado al mejor tiempo y quando mas necesidad habia de las fuerças para reducir el punto de la religion, y el peligro y trabajo grande, en que nos puso por la publicacion de los articulos en Suiça con que se

habia dificultado tanto la empresa por no estar entonces juntas nuestras fuerças, con lo demas que a este proposito se nos ofrescio de la intencion y actiones de su Sd. en lo de hasta aqui, y que quanto a los inconvenientes que decia podrian succeder y novedades, que ya sabiamos lo que su Sc. podria hacer en Italia, pero que quando algo quisiese mover, que entonces con presupuesto que no habia razon porque quexarse su Sd. ni otro ninguno de nos teniamos manera para proveer muy bien a nuestros negocios y obviar a lo que se quisiese emprender de nuevo, dandole a entender que por estas malas satisfacciones y descontentos de su Sd. no se acabaria con nos, para pensar que por ellos nos habiamos de inclinar a hacer otra cosa de lo que fuere conforme al deber y razon; y que quanto a lo que decia que su Sd. no.queria mezclar este nego- . cio de Plazencia con los generales, que en esto mismo estabamos aca, porque nunca fue nuestra costumbre tractandose de lo general meter en ello nuestro particular, lo qual su Sa habia siempre hecho al reves, y aun lo que peor era que por querer siempre mezclar su particular habia continuamente gastado los negocios generales y dejadose de hacer lo que convenia al beneficio publico, y que asi no nos maravillabamos que fuese juicio de Dios que en estas tales cosas como de Placenzia y otras semejantes permitiese el castigo; y volviendo al puncto „del suceso de Plasencia“ (como lo llamó siempre el legado) concluimos que por haber acabado de llegar de la caça y no estar aun enteramente informado de lo que traia el Gazin, a quien Don Fernando nos habia enviado, se miraria y proveeria lo que conviniese, y con esto se dio fin a la platica.

Despues vino a nos Esforza Palavicino embiado por el duque Otavio y nos dijo en sustancia como ya habiamos entendido el suceso de lo de Plasencia y muerte del duque Pero Luys y que el duque con la afeccion que nos tenia y no dependiendo de otro speraba que mandariamos mirar por lo que tocaba a su razon derecho y justicia, quejandose de Don Fernando de Gonzaga que tan asperamente se habia con el no solamente en lo pasado mas aun en quererle ocupar el Parmesano y proceder en ello con tanto rigor como si el fuese traidor y rebelde a nuestro servicio, lo qual y la verguença de que viese todo el mundo del arte que era tratado de nuestros ministros le dolia

mas que la muerte del padre y perdida de Plasenzia, — a que nos le satisficimos por los terminos que arriba se tocan sin entrar en las otras particularidades que se tocan de su Sd. y se pasaron con el legado. – Y porque el uno y el otro nos instaban por la respuesta resoluta, por agora hasta ser mas informado de las consideraciones que se deben tener en este negocio les habemos mandado responder en sustancia lo que vereis por la copia que va con esta, la qual pareciendole al legado que no era tan resoluta como ellos querrian y pidiendo que se le diese por escripto, se le ha respondido que como el ha dicho que no tiene comision de su Sd. para hablar en este negocio no habia para que estenderse mas con el.

De lo qual todo os havemos querido avisar asi particularmente para que esteis advertido y tengais noticia dello y podais satisfacer en esta conformidad a su Sd. y los suyos, y porque se presupone que esta os tomara en Sena, pues de alli a Roma podeis ir en 24 horas, mirareis si sera a proposito llegaros alla asi para hacer este oficio como para entender sus designos y avisarnos de lo que respondera, con lo demas de que os parescera devernos advertir. (Ley. 644. fol. 102.)

21. Carl an Diego de Mendoza. 10. November 1547.

Despues de escripto lo de arriba vino a nos el legado Sfondrato y tambien el nuncio Miñanello, y diciendo que tenian cartas del cardenal Fernes y duque de Camarino nos hicieron instancia que pues el de Trento iba a Roma le diesemos alguna .comision sobre lo de Plasencia, de manera que su Sd. se consolase, pues veiamos quanta necesidad ternia dello y la confianza que tenian de vuestra bondad y justicia allende que seria causa para que su Sd. viniesse de mejor gana en las otras cosas; y haviendoles nos respondido como convenia, el legado tomando el agua de muy arriba començó la platica repitiendo la causa de su venida de Roma y lo que en Pamberghe nos havia hablado sobre lo de Ingalaterra, que fue uno de los principales puntos de su comision, y de alli entró en lo del concilio y en la instancia que entonces nos hizo de parte de su Sd. para que se procurase por la nuestra que estos estados de la Germania se sometiesen al concilio, pero que nos acordaremos que no

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